¿Por qué seguir luchando por lo que uno cree?
¿Por qué seguir creyendo en los demás?
¿Por qué cerrar los ojos y no ver nada?
¿Por qué tener que evitar la realidad?.....¿la realidad?
¿Por qué dejar que la gente hipócrita actúe?
¿Por qué creer en la "verdad"?
¿Por qué hacer de la mentira un aliado?
¿Por qué creer en la humanidad?
¿Por qué no vivir la existencia?
¿Por qué no dejar de llorar?
Cosas que siempre quise decir y nunca dije... por miedo a enfrentarme a mi misma, por miedo a los demás...
miércoles, 20 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
La verdad y la mentira se reflejan en nuestros ojos.
No subestimes al enemigo, porque puede ser mas fuerte que tu...no subestimes a un amigo porque puede ser quien te levante en momentos de tristeza y lucha.
Gracias a todos por darme el "empujoncito" que a veces me hace falta. Os prometo que pronto sacaré más de mí!!
No subestimes al enemigo, porque puede ser mas fuerte que tu...no subestimes a un amigo porque puede ser quien te levante en momentos de tristeza y lucha.
Gracias a todos por darme el "empujoncito" que a veces me hace falta. Os prometo que pronto sacaré más de mí!!
viernes, 1 de abril de 2011
Palabras del alma
Miedo, frio…ojos que sollozan. Tristeza. Calma.
Un vaso lleno de sufrimiento. Una esperanza viva en el corazón.
Sueños que se intercalan con la realidad, que creen ser realidades en un mundo irreal.
Lunares. Manchas que ennegrecen nuestra piel. Heridas causadas por el trabajo y la constancia del esfuerzo.
Llanto. Lagrimas. Puñaladas en el alma fruto de la consciencia de la “realidad”.
Ausencia de paz, de compañerismo, de unión, de grupo.
Y miradas que entrevén la mentira de las palabras.
Lucha contra el pensamiento, apoyo del alma. Cambios en la vida, voz callada.
Robos y mentiras, risas y carcajadas. Falsedades de la vida, por no encontrar lo que buscaban.
Un vaso lleno de sufrimiento. Una esperanza viva en el corazón.
Sueños que se intercalan con la realidad, que creen ser realidades en un mundo irreal.
Lunares. Manchas que ennegrecen nuestra piel. Heridas causadas por el trabajo y la constancia del esfuerzo.
Llanto. Lagrimas. Puñaladas en el alma fruto de la consciencia de la “realidad”.
Ausencia de paz, de compañerismo, de unión, de grupo.
Y miradas que entrevén la mentira de las palabras.
Lucha contra el pensamiento, apoyo del alma. Cambios en la vida, voz callada.
Robos y mentiras, risas y carcajadas. Falsedades de la vida, por no encontrar lo que buscaban.
domingo, 6 de marzo de 2011
Ángeles
Hay ángeles que ríen, ángeles que lloran....ángeles que luchan por ser mejores...ángeles que no saben cual es el camino, si el de la verdad (aunque duela) o el de la mentira, que hace felices a los que no quieren ver la realidad.
Hay veces que nadie es capaz de consolar a un ángel que se siente abatido por la desdicha.
Hay veces que después de construir castillos con nubes, después de retratar la luz en un cuadro, después de acoger al amor entre los brazos y cantarle una canción de cuna, sienten que todo eso se les escapa por entre los dedos, sin saber si agarrarlo o dejarlo marchar.
A veces los ángeles tienen que decidir para encontrar la felicidad de los demás,renunciando mediante el sacrificio, a olvidar la suya propia..
A veces los ángeles también se sienten vacíos al ver, que el mundo, no sabe agradecerles el cariño con el que hacen las cosas.
Hay veces que nadie es capaz de consolar a un ángel que se siente abatido por la desdicha.
Hay veces que después de construir castillos con nubes, después de retratar la luz en un cuadro, después de acoger al amor entre los brazos y cantarle una canción de cuna, sienten que todo eso se les escapa por entre los dedos, sin saber si agarrarlo o dejarlo marchar.
A veces los ángeles tienen que decidir para encontrar la felicidad de los demás,renunciando mediante el sacrificio, a olvidar la suya propia..
A veces los ángeles también se sienten vacíos al ver, que el mundo, no sabe agradecerles el cariño con el que hacen las cosas.
LIBERTAD CREATIVA
Nuevas ideas rondan por mi cabeza hace tiempo. Cierto es que mi vocación artística se orienta más a la narrativa, a contar historias de cuentos de hadas, de "zahires", de sueños en mundos que parecen no existir, pero existen; pero dejando mi imaginación libre, surgen ideas que tengo que desarrollar (de ahí el nombre del proyecto).
Me gusta la artesanía, y por ello, pensé en crear mis propios complementos, pintar camisetas, hacer broches y pendientes...
"Libertad creativa" surge con el impulso del albedrío de mis ideas, de la imaginación y el cariño.
Es solo un inicio.
Espero que os guste.
viernes, 4 de marzo de 2011
Hoy es el día
Hoy es el día de abrir el corazón y cerrar las piernas.
Hoy es el día de dejar que todo fluya, de confiar en una misma, de exponer quien es.
Hoy es el día de conquistar el miedo y vivir con coraje, de mostrar lo que una vale, de afrontar críticas.
Hoy es el día de que vean que ha estado escondido tanto tiempo.
Hoy es el día de abrir la mente y el alma al público, a las personas que puedan entender mi mundo, a quien les guste observarlo o simplemente, a quienes se sientan al lado.
Gracias por la oportunidad de difundir una idea, o varias.
Gracias a quien me ha pegado un empujoncito directa o indirectamente, para que llegue a este inicio.
Gracias a músicos y pintores, a fotografos, y a todos los artistas que veo a mi alrededor.
Gracias por darme la oportunidad de empezar minuciosamente un trabajo de muchos años.
Gracias por estar leyendo y por seguir haciendolo.
Hoy es el día de dejar que todo fluya, de confiar en una misma, de exponer quien es.
Hoy es el día de conquistar el miedo y vivir con coraje, de mostrar lo que una vale, de afrontar críticas.
Hoy es el día de que vean que ha estado escondido tanto tiempo.
Hoy es el día de abrir la mente y el alma al público, a las personas que puedan entender mi mundo, a quien les guste observarlo o simplemente, a quienes se sientan al lado.
Gracias por la oportunidad de difundir una idea, o varias.
Gracias a quien me ha pegado un empujoncito directa o indirectamente, para que llegue a este inicio.
Gracias a músicos y pintores, a fotografos, y a todos los artistas que veo a mi alrededor.
Gracias por darme la oportunidad de empezar minuciosamente un trabajo de muchos años.
Gracias por estar leyendo y por seguir haciendolo.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Nada que decir...mucho que contar
Se sentía confusa. No sabía exactamente en qué pensaba, pero si en que sentía.
Tenía claro que había actuado bien. Leal a sus principios y a “acuerdos verbales” previamente establecidos.
Sola, en su habitación pensaba en los riesgos de los pensamientos, pero estos no eran más que miedos que, había olvidado sentir pero que inevitablemente (o evitablemente pero no evadidos por ser firme a sus ideas) rondaban su cabeza.
Sabía que había secretos, y eso no le preocupaba. Le preocupaba equivocarse por no mantener la mente fría pero, no podría vivir con miedo mucho más tiempo.
Las cosas habían cambiado, y no porque necesitara cambios, sino porque el riesgo le excitaba.
Nunca había sido capaz de conformarse durante mucho tiempo con una misma situación, de hecho, necesitaba cambios para sentir que estaba viva y no dejarse llevar por la rutina. Sabía el riesgo en sus actos, e iba a afrontar la situación como viniera.
Sentía que la ponían a prueba, como si alguna vez se hubiera acobardado con los retos.
Sabía que podía desaparecer en cualquier momento, como de un zahir que perdura en la mente de las personas pero aleja el cuerpo de situaciones que le incomodan.
Ella era, ante todo, sincera y legal consigo misma y por muy tensa que se sintiera no dejaría de hacerlo nunca.
Habían vivido miradas cómplices en silencios que no necesitaban más que el sonido de las olas del mar para que perdurasen en el recuerdo.
Quizá esos y otros momentos o sensaciones eran lo que le impulsaban a continuar.
Tenía todo lo que quería y no necesitaba más, pero precisaba modificar aspectos de su conducta para que fueran afines a su pensamiento.
Recordaba cada una de las palabras que salieron de sus labios, sintiéndose cada vez más ella porque había aprendido a quererse y tener seguridad en sus actos.
Sentía el poder de la persuasión. Una persuasión que le llevaba a andar hacia un camino que no sabía a dónde le llevaría.
Necesitaba estar en paz consigo misma, que no quedaran cabos que pudieran ahogarla y necesitaba, como si de un barco de vela se tratase, que cada una de las cuerdas que sujetaban las telas estuvieran en su sitio, porque sino podría caerse y dejar de navegar.
Quizá la metáfora no fuera la más adecuada, ya que implicaba atar nudos y ella era viento entre las aguas, pero entendía perfectamente cuál era su situación y, aunque no pediría nada, ella si soñaría con navegar.
No le asustaba ahogarse por no saber nadar, tenía claro que el intento de mantenerse a flote y sentir como el aire acariciaría su rostro si su barco avanzaba, merecería la pena.
Tenía sueños, ilusiones y esperanzas. Después de todo un año de aprendizaje, llegaba otro de decisiones. Pero ¿Qué decisión era la correcta?
Claro estaba que habiendo construido el barco con sus propias manos solo faltaba soplar, y lo haría hasta que se quedara sin aliento. ¿De qué serviría vivir con los pulmones llenos de aire, pero sin ilusión por cumplir metas y llevar a cabo proyectos de vida?
No es que solo dependiera de él, nunca le gustaba dejar su vida en manos de los demás, pero sí le daría la importancia en su proyecto que él merecía. Había ganado una parte de su confianza y como toda buena acción merecía su recompensa.
Puede que el reforzamiento positivo tuviera su máximo significado en un momento así, o que la “acción- reacción- repercusión” fuese su mejor aliada.
Lo único que tenía claro es que no se quedaría frente al camino observando los dos desvíos para continuar. Pararía a verlos desde un punto de vista exterior al sentimiento y se decantaría por alguno de ellos.
¿Qué le depararía su elección?
Tenía algo a su favor: su persona y su forma de ver la vida. Y no competiría con nadie más que con ella misma.
Tenía claro que había actuado bien. Leal a sus principios y a “acuerdos verbales” previamente establecidos.
Sola, en su habitación pensaba en los riesgos de los pensamientos, pero estos no eran más que miedos que, había olvidado sentir pero que inevitablemente (o evitablemente pero no evadidos por ser firme a sus ideas) rondaban su cabeza.
Sabía que había secretos, y eso no le preocupaba. Le preocupaba equivocarse por no mantener la mente fría pero, no podría vivir con miedo mucho más tiempo.
Las cosas habían cambiado, y no porque necesitara cambios, sino porque el riesgo le excitaba.
Nunca había sido capaz de conformarse durante mucho tiempo con una misma situación, de hecho, necesitaba cambios para sentir que estaba viva y no dejarse llevar por la rutina. Sabía el riesgo en sus actos, e iba a afrontar la situación como viniera.
Sentía que la ponían a prueba, como si alguna vez se hubiera acobardado con los retos.
Sabía que podía desaparecer en cualquier momento, como de un zahir que perdura en la mente de las personas pero aleja el cuerpo de situaciones que le incomodan.
Ella era, ante todo, sincera y legal consigo misma y por muy tensa que se sintiera no dejaría de hacerlo nunca.
Habían vivido miradas cómplices en silencios que no necesitaban más que el sonido de las olas del mar para que perdurasen en el recuerdo.
Quizá esos y otros momentos o sensaciones eran lo que le impulsaban a continuar.
Tenía todo lo que quería y no necesitaba más, pero precisaba modificar aspectos de su conducta para que fueran afines a su pensamiento.
Recordaba cada una de las palabras que salieron de sus labios, sintiéndose cada vez más ella porque había aprendido a quererse y tener seguridad en sus actos.
Sentía el poder de la persuasión. Una persuasión que le llevaba a andar hacia un camino que no sabía a dónde le llevaría.
Necesitaba estar en paz consigo misma, que no quedaran cabos que pudieran ahogarla y necesitaba, como si de un barco de vela se tratase, que cada una de las cuerdas que sujetaban las telas estuvieran en su sitio, porque sino podría caerse y dejar de navegar.
Quizá la metáfora no fuera la más adecuada, ya que implicaba atar nudos y ella era viento entre las aguas, pero entendía perfectamente cuál era su situación y, aunque no pediría nada, ella si soñaría con navegar.
No le asustaba ahogarse por no saber nadar, tenía claro que el intento de mantenerse a flote y sentir como el aire acariciaría su rostro si su barco avanzaba, merecería la pena.
Tenía sueños, ilusiones y esperanzas. Después de todo un año de aprendizaje, llegaba otro de decisiones. Pero ¿Qué decisión era la correcta?
Claro estaba que habiendo construido el barco con sus propias manos solo faltaba soplar, y lo haría hasta que se quedara sin aliento. ¿De qué serviría vivir con los pulmones llenos de aire, pero sin ilusión por cumplir metas y llevar a cabo proyectos de vida?
No es que solo dependiera de él, nunca le gustaba dejar su vida en manos de los demás, pero sí le daría la importancia en su proyecto que él merecía. Había ganado una parte de su confianza y como toda buena acción merecía su recompensa.
Puede que el reforzamiento positivo tuviera su máximo significado en un momento así, o que la “acción- reacción- repercusión” fuese su mejor aliada.
Lo único que tenía claro es que no se quedaría frente al camino observando los dos desvíos para continuar. Pararía a verlos desde un punto de vista exterior al sentimiento y se decantaría por alguno de ellos.
¿Qué le depararía su elección?
Tenía algo a su favor: su persona y su forma de ver la vida. Y no competiría con nadie más que con ella misma.
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